ALIMENTOS FUNCIONALES, UN SENCILLO PASO HACIA LA SALUD

29 Nov

Durante la última década los científicos y tecnólogos de alimentos han estudiado un extraño fenómeno conocido como la “paradoja francesa”, de dicho fenómeno se desprenderá nuestro tema principal a tratar: los alimentos funcionales.Imagen

La paradoja francesa cuestiona el cómo es posible que la población francesa siendo gran consumidora de grasas en sus alimentos, tienen una baja incidencia de enfermedades de las arterias coronarias, las cuales, al ser bloqueadas con grasa y colesterol pueden producir infarto al corazón. La respuesta a este enigma es el consumo moderado de vino tinto, nuestro primer ejemplo de alimento funcional, el cual se ha comprobado tiene efectos positivos en la salud debido a que posee una amplia gama de sustancias químicas elaboradas por las plantas, dichas sustancias se denominan fitoquímicos.

A partir de este descubrimiento y de otros más la industria alimenticia ha iniciado una nueva rama de investigación y producción en masa, la de los alimentos funcionales.

Aunque la definición a veces es difícil de establecer, se puede decir que un alimento funcional es aqueñ al que se le ha agregado un nutracéutico, esto es, una sustancia que es nutricional y farmacéutica. Estos alimentos son una forma mediante la cual la industria intenta extender los beneficios de los alimentos naturales, nutritivos y con ventajas para la salud, a los alimentos procesados, aunque ahora también “convenientes para conservarse sano”.

Quizá el ejemplo más claro de nutracéuticos, o al menos el más abundante en los centros comerciales es el de los probióticos y prebióticos. 

Los probióticos son microorganismos vivos (se dice viables) cuyo objetivo es reforzar la microflora intestinal, clave en la última etapa de la digestión y con una importante función en las defensas de nuestro organismo contra las infecciones. 

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La forma más efectiva (no farmacéutica) de consumirlos es por medio de las bebidas lácticas fermentadas en cuya elaboración se emplean más de 100 nuevas especies bacterianas de lactobacilos y bifidobactarias, que además de mejorar la función gastrointestinal, se ha demostrado contribuyen a mejorar el funcionamiento del sistema inmunológico y a disminuir los riesgos de infecciones por patógenos y el cáncer de colon.

Los prebióticos se tratan generalmente de azúcares complejos derivados del azúcar de caña (sacarosa) o de la leche (lactosa) o extraídos de fuentes naturales como en ajo, cebolla, puerros, espárrago, alcachofas, raíz de achicoria, tomates y plátanos. Los probióticos no son asimilados por el ser humano, pero favorecen el desarrollo de las bacterias benéficas en el tracto digestivo pues les sirven de sustrato para crecer. Dentro de los prebióticos de más aceptación destaca la inulina y otros azúcares complejos a base de fructuosa, como los que se encuentran de forma natural en el agave tequilero.

Otro nutracéutico muy importante son los ácidos grasos conocidos bajo el nombre de Omega 3 que reducen el riesgo de enfermedades coronarias pues contribuyen a disminuir el colesterol y han tenido efectos benéficos en el tratamiento de la hipertensión, de la diabetes y en la inhibición del crecimiento de tumores.Imagen

Estos ácidos grasos se encuentran presentes en el aceite de pescado, particularmente salmón, sardinas, anchoas, atún, etc. y también son abundantes en la linaza, las espinacas, el brócoli y las nueces; están presentes además en la leche materna, por lo que se usan en fórmulas lácteas infantiles.

A nivel industrial son obtenidos del aceite de pescado y de algunas algas, aunque hoy en día se investiga sobre la posibilidad de producirlos mediante procesos fermentativos.

Por otra parte, muchos aceites derivados de plantas contienen pequeñas cantidades de sustancias denominadas fitoesteroles, los cuales apenas difieren químicamente del colesterol, pero se comportan de manera diferente y tienen la capacidad de reducir dicho colesterol en las arterias. Dentro de los más abundantes están los aceites de salvado de arroz, ajonjolí, algodón, soya, oliva, aguacate y cacahuate, también en  algunas marcas de margarina.

Un último ejemplo de nutriacéutico reciente, por lo tanto presente de alimentos funcionales, tiene que ver con el huevo ya que este es una extraordinaria fuente de colina, una sustancia importante para el cuerpo y el cerebro. 

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Estudios preliminares con animales demuestran que la alimentación con colina es clave para una alta eficiencia cerebral, y que ratas con dietas suplementadas con colina durante la gestación tienen posteriormente crías con mejores eficiencias de aprendizaje.

 

En conclusión, saber más sobre la composición y el efecto que tienen nuestros alimentos ya no sólo en la nutrición sino también en la prevención y el tratamiento de ciertas enfermedades, sin duda redituará en una mejor salud para la sociedad del futuro. Pero habrá que evitar resolver todos los problemas, nutricionales y de salud, en un solo platillo o una pastilla.

Una alimentación sana debe de der balanceada e incluir diversos productos naturales que, como vemos, además de proporcionarnos nutrimentos, también nos protegen de la enfermedad, en particular los de origen vegetal.

 

Fuente de información: Revista ¿Cómo ves? Año 4, No. 42, Mayo 2002 Pags. 10-17

Redactó: Rodríguez De San Miguel David

Grupo: 607

 

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