La vitamina T

27 Sep

En esta entrada quiero compartir con todos ustedes una composición que realicé después de haber leído varios artículos sobre la diabétes. La pongo para que tengan un ejemplo de las reseñas que tienen que realizar, espero que les sea útil.

 La vitamina T

 Tortas, tacos, tamales, tlacoyos y otras delicias culinarias que, aunque no inician con la letra “t”, constituyen lo que los mexicanos llamamos la “vitamina T”. Sólo basta con darse una vuelta por la entrada de cualquier estación del metro de la Ciudad de México para ver puestos que ofrecen a los apresurados peatones  una variedad de alimentos que pueden ser consumidos en el mismo lugar o ser llevados para el trabajo.

Un desayuno común está formado por un tamal, en muchos casos dentro de un bolillo para crear la famosísima torta “guajolota”, y un vaso de atole. Indiscutiblemente que estamos hablando de un desayuno con alto contenido calórico, cuyo precio oscila entre 16 y 18 pesos (aproximadamente un dólar veinte centavos) y mantiene satisfecho a la mayoría de las personas.

El ajetreado estilo de vida actual y el alto costo de los alimentos saludables, han sido fundamentales en el aumento del consumo de la “vitamina T” y de la aparición del  sobrepeso y la obesidad, que pueden conducir al desarrollo de la diabetes mellitus. La “diabesidad” es un término que se refiere a la identificación de la obesidad como la principal causa de la diabetes y representa un grave problema de salud en México. Otros  factores relacionados con el desarrollo de la diabetes son la herencia, la falta de ejercicio, el estrés y el hábito de fumar.

La diabetes se caracteriza por la disminución o la falta de una hormona producida por el páncreas, llamada insulina, que regula el nivel de glucosa en la sangre. La glucosa es un carbohidrato que proporciona al organismo la energía necesaria para realizar sus funciones. Se distinguen dos tipos de diabetes, la tipo 1, también llamada juvenil es de origen auto inmune y se distingue por la destrucción de las células que secretan la insulina. La diabetes tipo 2, también llamada del adulto, es la más frecuente y su característica principal consiste en que las células del hígado, el tejido graso y el músculo, entre otras, dejan de responder apropiadamente  a la acción de la insulina.


La diabetes  tipo 2 se está convirtiendo en una epidemia entre la población mexicana, su frecuencia ha aumentado más de treinta veces durante los últimos cincuenta años debido,  principalmente, al cambio en el estilo de vida y las características genéticas de los mexicanos. Tener genes amerindios (genes de los pobladores originales del continente americano) es un factor que aumenta las posibilidades para desarrollar diabetes mellitus. En cuanto al estilo de vida, las presiones diarias, el tráfico, las distancias que recorremos entre la casa y nuestros trabajos y escuelas han aumentado el estrés, si a esto le sumamos el sedentarismo causado por las horas que pasamos sentados frente a la televisión, la computadora y los videojuegos estaremos en riesgo elevado de padecer diabetes.

La buena noticia es que se puede prevenir, la realización de actividad física, el consumo de fibra y la ingesta moderada de alcohol se ha asociado con la disminución de hasta el 40% del riesgo de padecer diabetes tipo 2. Otra recomendación es realizar periódicamente un análisis de glucosa en ayunas, sobre todo en personas que tienen antecedentes familiares directos de haber padecido diabetes y presentan los factores de riesgo que ya se han descrito.

Dieta sana, ejercicio, control de peso y dejar de fumar son los pasos ha seguir para prevenir está terrible y mortal enfermedad crónica que también se conoce como el “asesino silencioso” ya que muchas personas se dan cuenta de que la tienen cuando desarrollan una de las complicaciones graves de esta enfermedad.

Las complicaciones más severas incluyen daño a los riñones, al corazón, ceguera, problemas por falta de sensibilidad al dolor, mala circulación e infecciones que pueden terminar en la amputación de las extremidades inferiores.

En el gimnasio terapéutico del Instituto Nacional  de Rehabilitación, escuché la siguiente conversación entre dos personas amputadas de una pierna a consecuencia de la diabetes: “Yo le entraba con ganas a la vitamina T, me encantaba todo lo de chicharrón y cuando veía a un vendedor de tacos de canasta en bicicleta, hasta lo perseguía” “Pues yo pesaba 160 kilos, ahora peso 85”. En ese momento la “vitamina T” ya no me pareció tan atractiva, pensé si aquella impactante conversación me alejaría completamente de ella. La verdad, creo que no, pero sin duda la dosificaré con mucho más cuidado, después de todo, para nosotros los mexicanos la comida tradicional es importante, es parte de nuestra cultura, sus sabores nos conectan con entrañables recuerdos y con personas que ya no están entre nosotros. Pero como todo lo bueno de la vida, la “vitamina T” es una delicia que debemos racionar inteligentemente.

 

Bibliografía

Jiménez Cruz, Arturo “Obesidad, diabetes y pobreza: costo e implicaciones”, Ciencia, vol. 58, no. 2, abril-junio 2007, p.p. 70-74.

Hiriart, Marcia “Historia natural de la diabetes” Ciencia, vol. 53, no. 3, julio-septiembre 2007, p.p. 4-7.

Hernández-Ávila, Mauricio, Olaíz  Fernández Gustavo “La diabetes y el mexicano: un reto para la salud pública” Ciencia, vol. 53, no. 3, julio-septiembre 2007, p.p. 8-17.

 

 

 

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